Entonces, ¿cómo puedes saber si tu herida está cicatrizando bien?
Te contamos a continuación los aspectos más relevantes a la hora de saber si tu herida va en el buen camino o qué puedes hacer si no es así.
Tipos de heridas
Cuando te haces daño (y su consecuente herida), seguro que tu principal voluntad es la de recuperarte lo antes posible, aunque a veces te pueden las prisas y crees que tu herida está totalmente curada cuando no lo está.
Entonces, ¿cómo puedes saber si tu herida está cicatrizando bien?
Te contamos a continuación los aspectos más relevantes a la hora de saber si tu herida va en el buen camino o qué puedes hacer si no es así.
La primera duda que te puede surgir es: ¿Cómo puedo saber si una herida está infectada?
Parece muy simple, pero guíate por el aspecto general de la herida, ya que nuestros sentidos son los mejores guías: si la herida presenta una buena imagen, no tiene mal olor, no duele al tacto… lo más probable es que esté sanada (o en el buen camino).
Por contra, si ves que la piel alrededor está enrojecida o inflamada, desprende un olor extraño, supura… es posible que haya una infección. Para estos casos, existen apósitos como Leukomed Sorbact, un apósito especial para curar heridas ya infectadas o con un alto riesgo de infectarse.
El apósito está recubierto con un ácido graso hidrofóbico que atrae e inactiva a las bacterias. De esta manera, las bacterias y cualquier otro microorganismo se eliminan con cada cambio de apósito. Así, se consigue una protección antibacteriana y antifúngica total y se facilita el proceso de recuperación de una herida infectada.
Al final, tu cuerpo te mandará señales según el estado de la herida, por lo que es importante prestarles atención: si ya hay una buena cicatrización desde el principio, es muy probable que no sientas dolor intenso; quizás tirantez o una leve incomodidad, ambas, señales de que la piel está curando.
La costra es la capa que nuestro cuerpo forma de manera natural para proteger la herida mientras se cura. No caigas en la tentación de rascarla (y muchísimo menos de arrancarla), ya que actúa como barrera protectora contra agresiones externas e infecciones.
Debes esperar que la costra empiece a caer por sí sola, dejando ver una piel rosada. Si eso ocurre significa que todo va como la seda y la nueva piel está ganando terreno frente a la piel herida.
Hay muchos factores que influyen en el tiempo de cicatrización de una herida: el tamaño, la profundidad, la zona afectada, la salud de la persona… Es cierto que esté factor no es el más visual, pero es bueno tener la referencia temporal para determinar si una herida está llevando demasiado tiempo cicatrizar o se ajusta a los tiempos.
Seguro que has oído en alguna ocasión consejos (seguro que bien intencionados) como “el Sol hace que la herida cicatrice antes”, “frota ajo en la herida para que cure antes” o “la pasta de dientes ayuda a cicatrizar la herida”.
Sentimos decirte que no existen remedios milagrosos para curar una herida más que un buen cuidado y paciencia. De hecho, lo más probable es que todos estos métodos aumenten el riesgo de infección o retrasen el proceso de curación de tu herida.
Con todo esto, el mayor mito a desmentir es el que dice que una herida debe estar en un ambiente seco para que cicatrice mejor. ¡Error!
Para una correcta curación, la herida necesita un ambiente equilibrado en términos de humedad y temperatura; es por eso que cubrir las heridas con los apósitos adecuados para cada situación es la mejor recomendación.
En resumen, si quieres saber el estado de tu herida, es importante que escuches a tu cuerpo y prestes atención – ¡y recuerda acudir a tu centro sanitario más cercano siempre que experimentes complicaciones!
Lámina de fijación para zonas amplias transparente, para dispositivos y apósitos, que facilita la inspección.
Strips y tiras de alta adhesividad, que repele el agua, para uso a corto plazo en heridas leves.
Apósito estéril con gasa, respetuoso con la piel, para heridas pequeñas y medianas.
Strips resistentes al agua, pero transpirables para ayudar a prevenir la infección en heridas leves.