Las gasas son mallas de tejido (tejidas o no tejidas) que pueden ser estériles o no estériles y se usan para limpiar, cubrir o absorber exudado de una herida. Se caracterizan por estar fabricadas a partir de hilos trenzados que forman su estructura. Según el material y el estado de la herida, algunas gasas pueden adherirse (especialmente si se secan); por eso, en heridas abiertas o dolorosas se recomienda una capa de contacto no adherente.
Los apósitos son materiales para cubrir y proteger una herida; algunos son adhesivos y otros requieren fijación con venda/esparadrapo. Pueden incluir una almohadilla central absorbente o una capa de contacto no adherente. Tras limpiar la herida, suele recomendarse cubrirla si hay roce, exudado o riesgo de suciedad; en heridas muy pequeñas y limpias puede no ser imprescindible mantener un apósito continuo, siempre que se mantenga higiene y vigilancia.