Existe la creencia de que dejar una herida al aire libre es la mejor forma de promover la curación. Esta teoría sostiene que el aire ayuda a la herida a secarse y a formar una costra, lo que la protege de la suciedad y las bacterias de manera natural. Además, se cree que el aire favorece la circulación sanguínea en la zona, lo que acelera el proceso de curación.
Sin embargo, esta idea no siempre es cierta: en bastantes casos, cubrila con un apósito para heridas puede ser más beneficioso que dejarla al aire libre.