Persona con una cicatriz queloide en el brazo bajo el título “Cómo prevenir la aparición de una cicatriz queloide”.

Tipos de heridas

¿Cómo prevenir la aparición de una cicatriz queloide?

Las heridas son parte de la vida. Casi todas las personas han tenido alguna vez un corte, una quemadura o un granito que deja una pequeña marca e incluso una cicatriz después de una cirugía. En muchos casos, la piel se regenera sin problema, pero a veces el proceso es diferente y puede formarse una cicatriz queloide: una zona más gruesa y elevada que el resto.

Por lo general, los queloides no representan un riesgo para la salud, aunque pueden causar molestias o incomodidad con la apariencia de la piel. La buena noticia es que, con algunos cuidados desde el inicio de la herida, es posible disminuir las probabilidades de que se formen. 

En este artículo te contamos qué es un queloide, por qué puede aparecer y cómo cuidar la piel para reducir su riesgo.

Queloide: qué es y por qué aparece

Antes de hablar de prevención, es importante entender qué es un queloide. Se trata de una cicatriz anómala que se forma cuando el cuerpo produce colágeno en exceso durante el proceso de reparación de una herida. En lugar de detenerse al cerrar la piel, el tejido cicatricial continúa creciendo, generando una superficie más elevada, firme y, a veces, brillante.

Varias heridas en la piel de una persona que han sanado con exceso de tejido, formando cicatrices queloides.

A diferencia de una cicatriz normal, el queloide suele extenderse más allá de los bordes originales de la lesión y no desaparece con el tiempo. Es diferente de la cicatriz hipertrófica queloide, que aunque también se eleva, se mantiene dentro de los límites de la herida y puede mejorar gradualmente.

Las causas más frecuentes incluyen cortes, quemaduras, acné, piercings, tatuajes o intervenciones quirúrgicas. En todos estos casos, el cuerpo reacciona intentando proteger la piel, pero la reparación puede ser excesiva, dando lugar a una cicatriz queloide.

¿Qué factores aumentan el riesgo de cicatrices queloides?

No todas las personas desarrollan queloides. Hay quienes, por predisposición genética o características de su piel, tienen mayor tendencia a formar cicatrices de este tipo.

Algunos factores que influyen son:

  • Herencia genética: si en tu familia hay antecedentes de cicatrices queloides, es posible que tu piel también sea más propensa a desarrollarlas.
  • Edad: los queloides suelen aparecer con más frecuencia entre los 10 y 30 años, cuando la piel tiene mayor capacidad regenerativa.
  • Tono de piel: las personas con tonos de piel más oscuros son más propensas a desarrollar una cicatriz queloide.
  • Zonas del cuerpo: hay áreas donde los queloides aparecen con mayor frecuencia, como los hombros, el pecho, las orejas, la espalda y la mandíbula.

Conocer estos factores te ayudará a prestar atención especial a la prevención si tienes una herida en una zona o circunstancia propensa a formar este tipo de cicatrices.

Cómo cuidar una herida para evitar un queloide

La mejor forma de prevenir la aparición de una cicatriz queloide es cuidar la herida adecuadamente desde el primer momento. Cada etapa del proceso de cicatrización cuenta. A continuación, te compartimos algunas recomendaciones clave:

Icono para representar que el lavado de la herida con agua y jabón neutro facilita una mejor cicatrización.

1. Limpia la herida con suavidad

Usa agua y un jabón neutro para eliminar restos de suciedad o bacterias. Evita productos agresivos o alcohol, ya que pueden irritar la piel.
Icono de una mano con un apósito, que simboliza la recomendación de mantener la herida cubierta.

2. Mantén la herida cubierta

Contrario al mito popular, las heridas no cicatrizan mejor “al aire”. Una herida cubierta y ligeramente húmeda cicatriza más rápido y con menor riesgo de dejar marcas visibles.
Icono de un dedo tachado, que indica que tocar o manipular una herida puede provocar cicatrices irregulares, como los queloides.

3. No retires las costras ni manipules la zona

Aunque pueda ser tentador, tocar la herida puede alterar el proceso natural de reparación y aumentar la posibilidad de generar un queloide.
Icono de varios apósitos, que representa que una herida bien protegida tiene menor probabilidad de desarrollar cicatriz queloide.

4. Usa apósitos de calidad que protejan la piel

Elegir apósitos adecuados ayuda a mantener un entorno ideal para una cicatrización saludable, reduciendo el riesgo de que se forme un exceso de tejido cicatricial. Por eso, es importante seleccionar productos que cuiden la piel y disminuyan la probabilidad de que aparezcan cicatrices anómalas, especialmente aquellos diseñados para proteger la piel sensible y favorecer una cicatrización más cómoda.
Persona con una quemadura en el hombro, cubierta con una gasa Cuticell® Contact que protege la cicatrización y previene cicatrices queloides.

Por ejemplo, las gasas estériles de silicona, como Cuticell® Contact, protegen la piel recién formada y minimizan el trauma al retirarlas, algo especialmente útil en pieles con quemaduras o después de una cirugía.

Otra alternativa para etapas posteriores, como en el caso de una ampolla, o para heridas como cortes o lesiones provocadas por acné, es Leukomed® T skin sensitive, un apósito fino, transpirable y estéril que se adhiere suavemente sin irritar. Funciona como una especie de “segunda piel”, protegiendo la herida del roce y de las bacterias, mientras permite que la cicatrización avance de manera más segura.

Cuidados posteriores para evitar una cicatriz queloide

El cuidado no termina cuando la herida cierra. De hecho, las semanas siguientes son fundamentales para evitar que el tejido siga creciendo de forma descontrolada.

Aquí tienes algunos consejos para cuidar la zona y minimizar el riesgo de una cicatriz queloide: 

  • Protege la piel del sol: La exposición solar puede oscurecer la cicatriz y hacerla más visible. Se recomienda cubrir la zona con apósitos que la protejan del sol.

  • Hidrata la piel regularmente: Una piel bien hidratada es más flexible y menos propensa a desarrollar cicatrices duras o abultadas. Opta por cremas suaves y sin fragancia.

  • Evita la fricción o presión constante: La ropa ajustada o el roce repetido pueden irritar la zona y estimular la formación de una cicatriz queloide.

  • Considera apósitos o geles de silicona: En algunos casos, los productos con silicona médica ayudan a aplanar y suavizar la cicatriz, además de mantener la humedad adecuada en la piel.

  • Sé constante y paciente La piel necesita tiempo para regenerarse: Mantener una rutina de cuidado es clave para obtener un buen resultado a largo plazo.

Persona con una herida en el brazo protegida con un apósito Leukoplast® que ayuda a prevenir cicatrices queloides.

Cuándo acudir al médico por un queloide

Aunque la mayoría de las cicatrices evolucionan sin complicaciones, es importante consultar con un profesional de dermatología si notas señales como:

  • Enrojecimiento persistente.
  • Picor, dolor o sensibilidad al tacto.
  • Aumento progresivo del tamaño de la cicatriz.

El dermatólogo o la dermatóloga podrá confirmar si se trata de una cicatriz queloide y recomendar tratamientos como cremas con corticoides, láser, crioterapia o, en casos muy concretos, cirugía.

Tu piel tiene una increíble capacidad de regeneración: proporciónale el entorno adecuado y el tiempo necesario, protegiéndola y cuidándola mientras cicatriza de la manera más segura posible.

Productos recomendados

Leukoplast® Cuticell® Contact

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Para heridas agudas y crónicas con exudado entre moderado y alto, incluidas heridas de espesor parcial, tales como abrasiones, quemaduras leves y ampollas.

Leukomed® T skin sensitive

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Apósito en film para fijar apósitos en pieles sensibles o con problemas.

Leukomed® T plus skin sensitive

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Apósito resistente al agua para pieles frágiles.

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