Comencemos por qué influencia tiene el Sol en la curación de heridas superficiales. El Sol es una gran fuente de vitamina D, que es esencial para la salud ósea y el sistema inmunológico.
Es por ello que unos buenos niveles de Vitamina D en el cuerpo permiten al sistema inmunitario producir los componentes necesarios para combatir heridas infectadas y que la piel inicie la reparación habitual de cualquier herida, favoreciendo así el proceso de cicatrización.
Sin embargo, la síntesis de vitamina D es un proceso sistémico, es decir, no es recomendable exponer la herida directamente al sol para obtener este beneficio inmunitario.
Además, la luz solar directa puede tener un ligero efecto inflamatorio en la herida, por mucho que ayude a mejorar el estado de ánimo y fomentar la producción de serotonina.